Este libro ofrece una visión de la historia del toreo -de Lagartijo y Frascuelo hasta José Tomás- escrita desde las entrañas mismas de la Fiesta. El aficionado se sorprenderá con anécdotas desconocidas y con una versión muy íntima de personajes esenciales para la tauromaquia. Nunca antes el escritor Jesús Soto de Paula, hijo del torero Rafael de Paula, había profundizado con tanta sinceridad en los aspectos más íntimos de su padre. "Torerías y diabluras" cuenta además con un prologo del diestro Curro Romero y con una selección de fotografías, muchas de ellas inéditas.

Pliegos Sueltos de la Academia es una revista que aspira a ocupar un espacio que no está cubierto hoy en el mundo de las publicaciones periódicas en español: aquel que acerque al lector la mejor literatura en otras lenguas, acogiendo traducciones inéditas o mal divulgadas, ensayos que analicen la tradición literaria internacional, reseñas de las traducciones más significativas de los últimos meses, así como la opinión de los más destacados traductores a nuestra lengua.

 

GLORIA

Gloria por la Palabra que mi boca

no acierta a decir nunca, mientras mi mano tiembla

o deja garabatos rotos como la nieve

que a copos viste de niñez los montes.

Por el lucero rojo que acompaña a la luna.

Por el olivo cano, desde chico tan serio,

que luego da el aceite con su risa de oro.

Por el lomo estrellado de la trucha

que se parece al manto de Merlín.

Gloria por el rocío y el diminuto cielo

que deja en cada brizna.

Por la caja de música que suena en el verano

–con el lucero, el grillo; con el sol, la chicharra–,

porque saben sus notas el más secreto anhelo.

Gloria también por todas las cosas que no sé.

 

 

EL suceso de tu muerte lo ha pulverizado todo en mí.

Todo menos el corazón.

El corazón que tú me has hecho y que me sigues haciendo, que modelas con tus manos de desaparecida, que sosiegas con tu voz de desaparecida, que iluminas con tu risa de desaparecida.

Te amo. No sé escribir otra cosa, no encuentro otra cosa que escribir más que esta frase. Eres tú quien me ha enseñado a escribirla, eres tú quien me ha enseñado a pronunciarla como es debido, con gran lentitud, separando cada palabra, con una lentitud de siglos, con esa adorable lentitud tuya cuando te entregabas a cosas prácticas, hacer una maleta, ordenar una casa. Eres la mujer más lenta que he conocido nunca, la más lenta y la más rápida, cuarenta y cuatro años de tu vida han pasado como un relámpago muy lento tragado de un golpe por la oscuridad.

Subscribe to Libros Canto y Cuento RSS